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Cuando al
cristiano le han robado
al ladrón
a bendecido,
y se
alejó cantando alabanzas.
Un pobre
le ha pedido dinero,
sin que
nadie notara el gesto,
contento,
de lo poco le brindó.
Al ver
que alguien algo extravió,
lo
devuelve sumando bendición.
No le
alcanzó el efectivo,
para
comprar lo de su deseo,
y
sonriente da gracias al Señor
porqué se
lo dará luego.
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A las
mañanas mucho ora,
canta
alabanzas y adora.
Camina
por la vida,
con paz,
sinceridad y alegría.
Predica
de Jesús algunos días,
a los
solitarios, en el hospital,
quedándose momentos mas,
con los
que tienen melancolía.
A veces
llora con los que lloran,
aunque
enseguida la esperanza,
muestra
sin ninguna duda,
esa
preciosa que él abraza.
¡Así es su
forma de vida!
Javier R. Cinacchi |