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En el fin
de los tiempos del mundo,
habrá
señales de su cercanía.
¡Que nadie
te haga caer en engaño¡
porque
falsos a muchos engañarán.
Se oirán
rumores de guerras,
y también
guerras habrán
y Jesús
Dice: “No temas,
es
necesario que esto acontezca”.
En el fin
de los tiempos del mundo,
nación
contra nación,
reino
contra reino,
hambres y
terremotos.
En el
comienzo del final,
los
dolores del alumbramiento.
A los
cristianos los odiarán,
no solo,
los que no conocen del camino...
En el fin
de los tiempos del mundo,
muchos de
la fe se apartarán,
en rencor
y traición,
unos a
otros, en odio la entrega.
Falsos se levantarán,
aquellos que de Dios
no son,
a los que pueden
engañan,
no hay que caer en la
seducción…
En el fin de los
tiempos del mundo,
un tempano de hielo
es la maldad,
tan grande que al
fuego del amor
de muchos se apagará.
Pero aun hay
esperanza,
para el que firme se
mantenga,
en la doctrina
verdadera,
el que persevere se
salvará.
En el fin de los
tiempos del mundo,
cuando se reproduzcan
de la buenas nuevas,
por los que
predicando fieles han quedado
se sepa: del reino de
Dios. El fin vendrá.
Cuando veas… cuando
veas…
de la abominación en
lo santo,
hay que estar en
huida,
no mirar hacia lo
vano…
Orar para que la
huida no sea,
ni en el reposo ni el
invierno,
porque grande será la
prueba,
del seguir firme,
para los cristianos.
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En el
fin de los tiempos del mundo,
el amor de Dios aun
está presente:
Es por causa de sus
amados,
que los malos tiempos
son acortados.
Por favor no creas,
que cualquiera es el
Cristo
porque el Cristo
vendrá,
con sus ángeles desde
el cielo.
No, no está en un
aposento;
No, no está en el
desierto;
No, no es aquel
mundano,
que señales está
mostrado.
En el fin de los
tiempos del mundo,
como relámpago que
ilumina,
de extremo a extremo
el oscuro cielo,
así será de Jesús su
venida.
No te falte certeza:
de Jesucristo,
su regreso por todos
se sabrá.
No en un rumor
incierto;
nadie, duda alguna
tendrá.
En el fin de los
tiempos del mundo,
llegará el momento en
que la luna,
el sol y las
estrellas su luz no mostrarán;
¡En conmoción la
tierra y los cielos!
Se dirá: Es tarde
para ahora creer,
el tiempo ha pasado,
el Rey viene
con sus ángeles a
recoger,
a los que se
mantuvieron con Él.
¡En vano es intentar
saber el día y la hora!
No se calcula, no se
sabe, solo la sabe:
el Padre, que en los
cielos está.
No especules, sino
cree. Cristo volverá.
Del fin de los
tiempos del mundo,
es para bien del
hombre que no se sabe
el exacto momento,
pues todos,
aun estarán haciendo
planes…
Uno será tomado, otro
será dejado;
unos para gozo, otros
para llanto.
En el fin de los
tiempos del mundo,
en la segunda venida
de Cristo.
Javier R. Cinacchi |