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Estar entre el fuego
que no consume,
y sin dejar de serlo,
entibia el corazón.
Estar sumergido en fuerte
río
indomable que avanza,
y sin dejar de serlo,
no te ahoga ni arrastra.
Estar guiado por la
sabiduría
que nada ignora ni calla,
y sin dejar de serlo,
no te grita y por la fe
perdona.
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Cuantos males se han hecho,
por el sacrificio de Jesús
que salva.
Dios pudiendo todo,
deja que vivamos y nos ama…
Vivir el reino de los
cielos,
hermoso y pleno,
y sin dejar de serlo,
en la tierra acercado.
Estar caminando en este
mundo,
del paraíso caído,
y sin dejar de serlo
vivir pequeño cielo.
Javier R. Cinacchi |