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Caminante
solitario
que
ignoran tus manos
aquellas
manos tibias
amigas,
que guían el andar.
Corazón
sufrido que callas,
en
interno lamento las penas,
desconociendo la sanidad,
del que
sana de verdad.
Sediento
de justicia,
cuya boca
reseca de gritar
desconoce
el que sacia,
y castigo
eterno da. |
Pecho
solitario que buscas,
otro
pecho donde reposar,
ignorando
donde está,
el que te
ama de verdad.
Viajero
de este mundo,
que
intenta la felicidad hallar,
desconociendo el rumbo,
que a
ella haga llegar.
Hay un
reino, un lugar,
por Jesús
anunciado,
lo que se
necesita encontrar,
la
salvación del amado.
Javier R. Cinacchi |