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Si el
invierno me alcanza,
y mis pies
descalzos están,
con su
frío que siempre volverá,
tocando a
mi cuerpo desnudo con enfermedad…
Si el
invierno me alcanza,
con
abrigos, recursos y cálida
es la
morada cada día aunque caiga,
granizo
que golpea o nieve en su acaricia…
Si el
invierno me alcanza,
con una
noche larga, mas larga,
por estar
sumergido en una amarga
pena que
no te deja ni aun dormido soñar…
Si el
invierno me alcanza,
con la
noche reparadora que prepara,
para
renacer el día que se aguarda en la corta
espera
para continuar feliz su disfrutar… |
El Espíritu Santo,
me susurra
de la gloria de Dios,
el eterno
sensible y fuerte compañero,
que ni en
mis lagrimas o risas me dejará solo.
El
Espíritu Santo,
que Jesús
a los creyentes,
su
compañía dejó para que el gozo,
sea
completo y no en extravío ausente.
El
cristiano,
cristiano
es aunque en lloro,
o en la
caricia de la vida estén sus pasos,
¡Cuando se
es lleno del Espíritu Santo! Javier R. Cinacchi |