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Dos caminos delante de mí,
no podía ser neutral,
Dios y mi conciencia me
veían.
¿Podría uno ignorar?
No, dos caminos delante de
mí,
rápida decisión hay que
tomar,
me rodean, me miran, esperan
lo que diga.
Criticas y burlas listas
para comenzar…
Dos caminos delante de mí,
en ambos alegría y pena,
elegí por el camino
correcto,
y quedé solo con pizca de
angustia.
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Se alejan, ríen de mí,
y también aquello me
gustaba…
Años verdaderos han pasado
ya,
vivo por mi decisión
correcta.
Dos caminos siempre delante
de mí,
¡era mentira que nada
pasaría!
de algunos supe que tomaron
aquella senda:
muerte, encierro, y dolores
en sus vidas.
Dos caminos delante de ti,
es mentira que nada pasa…
cuando en lo incorrecto se
avanza,
y es verdad que con Jesús
bien se está.
Javier R. Cinacchi |