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Seguir el ejemplo
Cuan alegres
cantares de ruiseñores,
valientes
claman en sus corazones,
humildes sabios
de puras ilusiones,
guerreros de la
paz, grandes señores.
Sus palabras
como luz iluminan,
a los que viven
en tinieblas de mentiras.
Sus consejos,
agua en el desierto,
quitan la sed,
calman el descontento.
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De los que aman
la bondad y no el dinero,
aquellos cuyo
anhelo es el amor eterno,
los valientes,
cuya doctrina es el ejemplo,
uno solo, puede
transformar a un pueblo.
Siguiendo
los buenos ejemplos,
de estos
guerreros de la paz;
correctos,
valientes y educados.
Volviéndose, la vulgar piedra en oro.
Javier R. Cinacchi |