|
Viernes de otoño
tardío
Grises nubes
en su sereno movimiento,
marchando
impulsadas por el viento,
ocultando la
luna y estrellas,
van hacia su
destino en caprichoso lloro.
Hojas de
árboles decoran el suelo,
con un matiz
distinto y único,
dejando al
árbol desnudo
que realiza
cortes sus ramas al viento.
Solitaria se
vuelve la noche,
se serena la
ansiosa ciudad,
y figuras
inciertas emergen,
formadas
entre sombras.
El aire se
siente fresco,
se lo
escucha moviendo,
invisible e
imponente,
marchado
incansable sin freno.
Un fino
vidrio me separa,
adentro
tibieza y la lámpara,
que átomos
encandecen,
el filamento
que luz emana. |
Errantes y vagabundos sonidos,
también dejan oírse irregulares,
desde el ladrido al motor ruidoso,
y susurros o gritos del mundo,
...que en un ave cantan,
...que en un trueno estremecen.
La noche avanza,
en irrepetible viernes.
Distinto que otros pasados…
Al oírle y contemplarle,
absorto en el tiempo que transcurre,
observo
otoñal época en su tardío.
De la naturaleza su poesía,
en esta estación que volverá,
trayendo sus nuevas escenas,
susurros y truenos riman.
Javier R. Cinacchi |