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Historia de un mundo nuevo
Se escuchó el
grito ¡justicia!
en la voz de
los creyentes de Dios.
Se escuchó el
grito ¡justicia!
en los ateos
creyentes en ellos.
Se escuchó el
grito ¡justicia!
en todos, en
los cuales llegó,
a tocarlos la
era de los juicios.
Los abogados se
llenaron de riquezas,
murieron los
comercios y empresas,
luego a ellos
le saquearon por la fuerza.
Pobres en las
calles, mas enfermedades nuevas,
el sistema
agonizante, por el virus de la maldad,
errores que
vienen y van, para propia conveniencia.
De repente,
siendo todo odio y desconfianza,
locura, miedo y
sin fin de amenazas,
cuando parecía
que el amor ya no estaba,
comenzó a
reinar la profunda amargura.
Tanta ira
guardada las gentes poseían,
que una frase
hizo estallar ira contra ira. |
Algunos
quedaron, dijeron juntos en única rima:
“Del día a la
noche, todos locos parecían,
como duras
armas sus voces alzaban,
de forma
extraña solo se ocupaban,
de pelearse con
incierta trémula locura,
con leyes y
abogados que mediaban,
por avaras
riquezas, oportunistas y vanas.
¡El mundo se
deshizo, mientras entre si luchaba!”
Muy pocos de
esta oscuridad sobrevivieron,
algunos
tranquilos, los del
nuevo mundo;
felices,
inteligentes, soñadores y pocos,
humildes,
sabios y muy precavidos.
De la falsa
justicia en la locura, así nació,
un mundo de
paz, sin oportunistas ni abogados.
(Mientras tanto
duró el recuerdo,
hasta que
volvieron y analizando en secreto,
encontraron en nuevas leyes, nuevo fatal error...)
Javier R. Cinacchi |