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Poesía, la prefiero
Entre todas mis laborales
profesiones,
prefiero ser poeta.
La poesía, cantos de belleza,
la observo en una mirada,
en una flor, mariposa o
ilusoria,
persona o artística figura.
Quisiera poesías escribir
tantas,
que pocos puedan leerlas todas.
Que con ellas continúe y
recorra,
sueños, mundos, y poéticas
metas.
Siento tibieza en mi pecho,
como si el puro amor se
ensanchara,
cuando los versos, de este
hablan.
Escribo un contemplar.
Pudiendo mil versos de mirada,
de un acto, o palabra, escriba;
cuando se llora
o cuando se canta.
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Cuando el pecho
deja de estar “como encogido” y brotan,
las palabras en
armonía que del sentimiento emanan…
En el intento
de expresarlas de formas bellas.
¡Si Dios me
diera, la gracia de las letras!
esas traviesas
palabras que riman;
otro sueño mío
concretaría,
solo espero no
perderme
en la triste
agonía
cuando tristes
palabras
escriba.
¡Vida
mía¡
Aunque…
tal vez nunca,
tristeza envuelva,
a mis libros de poesía:
¿Algún día llegará la hora,
en que conozcan a este poeta?
¡Oh Dios! ¡Cuantas cosas necesito
por tu inmensa gracia me concedas!
Y cuantas preguntas emergen de mi alma,
aunque creo, en mi pecho, grabaste respuestas;
¡y no me dejarás naufragando, errante en la nada!
Javier R. Cinacchi |