Poesía:

Felicidad de religioso y poeta

Por: Javier R. Cinacchi
"Poesias de la vida, libro 2"
Sexta edición


Un filósofo con simples ropas recorre,
descalzo una playa disfrutando la arena,
respirando profundo el aire puro,
a su alrededor mira y contempla.
Sin preocupaciones que lo agobien,
teniendo consciencia de la hermosura
que a su derredor se le impone,
disfruta la hallada felicidad.

Un religioso en su iglesia,
ve convertirse vidas,
eleva sus manos y adora,
mientras con pasión contempla,
como al amado Dios buscan.
Un niño alejado de las drogas,
junto con su familia da gracias,
con ojos cerrados al Señor.
Agradecido ora el pastor,
porque han encontrado la felicidad.

Un enamorado ha besado,
por millonésima vez a su amada,
la admira en palabras o en silencio,
es su vida y la besa, porque la ama.
Quiere el momento sea eterno,
es feliz al estar con ella.

Felicidad. Algunos la han hallado,
otros sienten que algo les falta.
Un adolescente preguntar osó,
a un poeta, un filosofo, un mecánico,
un enamorado, un viajero y una escritora,
que dijeron la habían encontrado:
“Por favor dime ¿dónde está?”
Respuestas diversas recibió.

Ahora te hablo de ella,
escribiendo en estos versos:
Soy cristiano y poeta,
y digo: “la felicidad, he hallado”.
Según mi forma de ver y pensar,
la felicidad está en lo bueno,
en descubrir lo puro que gusta,
la gracia o don que hay en uno.
En contemplar la belleza
de la vida en lo cotidiano.
Está en lo que es bello y verdadero,
en usar los talentos adquiridos,
sintiendo pleno el pecho.
Sentirse libre, sano, y querido.

Igualmente creo,
es tan grande la felicidad,
que muchas veces no la vemos,
y solo alcanzamos porción de ella.
No puedo decir, aquí o allí se encuentra,
no es algo que este aquí o allá.
Alguien la ve en cosas pequeñas,
otro en las inmensas.

Soy feliz,
aunque a veces me lamento.
Por más que tenga felicidad,
completa no es, mientras
todos no la posean.
Entonces navego en mi poesía,
y oro por ti o por mi, si está la pena.
¡Soy religioso y soy poeta!
Esa extraña, es la dicha mía,
mi felicidad bella.

No sé qué sería
del religioso poeta,
si a Dios no tendría
o los versos no nacieran.
Creo solo poseería,
la melancolía.

Y el tiempo ha pasado,
y me he encontrado solo,
estando solo con Dios y mis poemas:
Allí escribí varios tormentos
y descubrí que la felicidad
también depende de cosas y de otros.