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El camino
Mil violines
cantan pero no los oyen,
el sol los
acaricia, pero no lo sienten,
no les atrae la
verdad y son quejosos.
¡Pareciera que
mil mantos, cubren sus ojos!
Buscan pasiones
para conseguir alegrías
ignorando la
vida, navegando en mentiras;
mentiras que
forma, eslabones en cadenas,
pizcas de
plomo, que juntas, hundir desean;
en la tierra,
que pisando en el camino van,
gentes que solo
le interesa lo material.
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Muchos oídos no
oyen ni ojos pueden ver,
hasta que en la
vida se vuelva a nacer.
Ya no escuchar
a la ignorancia vana,
ni a la pasión
engañosa que golpea;
oír a la verdad
bien sabia,
que por nueva
senda hace andar.
Rotas son las
cadenas en
el camino,
el plomo sobre
los hombros, atrás dejado;
aunque sendas
hay millones,
creo que solo hay una para el sabio.
Javier R. Cinacchi |