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Desconfianza que
no muere
No comprendo
el porque, a veces ha ocurrido,
que en
desconfianza he oído lo no dicho;
aun
entendiendo y comprendiendo todo,
pienso como
si se me dijera claro lo contrario.
Pudieran
retumbar como trueno,
golpear las
mismas palabras cuan olas;
siempre
iguales y en el mismo sentido,
incluso
enredar cuan araña con su tela,
el
pensamiento expresado sin dejar huida;
no obstante,
mi idea sigue estancada y fija,
si viene
tornado en su furia,
o calma
apacible, susurrante y bella.
La idea
fijada, inmutable roca continua,
entonces
pido o no, disculpas por la desconfianza;
aun dudando,
sabiendo que no habrá problema,
en decir y
expresar las palabras en forma legal. |
Inequívoca, clara, firmada en contrato,
es entonces que llega el silencio;
respuesta afirmativa no recibo,
o si, un “si” rotundo se vuelve concretado…
¡No comprendo porque aun sigo dudando!
Es la testadura idea inmovible ya sin sentido,
de la raíz viva y amarga en oculto,
en lo profundo, el inentendible miedo.
La
desconfianza absurda,
impuesta muchas veces;
¡quien sabe por que quimera!
o temor errado que no muere.
Javier R. Cinacchi |