|
Hoy soy,
supongo, mañana también;
¿debería
pensar esto siempre?
Es bueno
prevenirse de males;
¿y de
cuantos a la vez?
Somos
frágiles, y somos fuertes.
Cuando
nuestra fragilidad emerge,
la fuerza
mengua viniendo,
aquello que
no se quiere.
Que lo débil
se rompa, es más fácil
de que lo
fuerte se quiebre.
Aunque todos
sabemos, puede,
lo fuerte,
solo sea más fuerte que lo débil.
Llamémoslos
con el nombre que sea
a los males;
pueden haber innumerables.
Pero sí, es
bueno no estar donde se sepa,
caerá una
piedra que dañe...
Recuerdo
ahora las palabras
que han sido
dicho por el Maestro,
"de cada día
basta su propio mal". (*)
¿Del mal que
podría venir me despreocupo?
Oigo también
su voz que perdura:
"¿Por mas
que se afane el hombre,
podrá
añadirle una hora a su vida?" (*)
¿Entonces,
vivir intentando sin afanarse?
|
¿La vida no
es un intento cotidiano?
¿Un querer
evitar dolores y penas,
mientras se
disfruta de lo bello,
buscando
alcanzar alegrías?
Aunque estas
alegrías sean...
tan mínimas
como una mirada,
o una
sonrisa en alguien que amas,
el estar en
paz, u otra cosa.
Si me
preparo preocupado
para un
posible problema,
y este
!gracias a Dios¡ o porque sí, nunca llega.
¿De qué
sirvió esa preocupación?
La
prevención es buena.
Pero una
cosa es prevenir,
y otra
preocuparse por un mal,
que tal vez
nunca ha de venir.
(Y doy
gracias a Dios, porqué,
en verdad,
en Él creo,
que cuida
por la fe,
a cada uno
de sus hijos.)
Supongo aquí
termina esta poesía.
Pero sabe,
solo son pensamientos.
Decide si
son certeros o no.
Cada
uno necesita pensar.Javier R. Cinacchi
|