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Cuantas
ideas pueden emerger,
al
contemplar una gota de rocío;
refleja el
claro cielo, su entorno,
y lo que es;
según como la miro.
¡Cuantas! Al
extender la mirada en el observar,
pensando en
sus reflejos; como se ha formado,
a donde irá
¿qué será de la pequeña gota
en el
transcurso de sus trémulos cambios?
¿Si me
comparo con una gota de rocío?
¿Si nos
comparamos con muchas de ellas?
¿Si esa gota
estuviera en el desierto?
¿Su
importancia cambiaria donde fuera que estuviera?
¿Cómo sería
todo si se lo mirara,
reflejo en
una gota de rocío?
Si se
observara como por ella,
desde que
nacemos. ¿Seriamos distintos?
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¡Si la gota
de rocío me mirara y hablara!
(Aunque
parte de su vida la muestra...)
¿Cuántas
cosas le pasan desapercibidas?
¿Cuántas,
mejor las contempla?
Miles de
preguntas, tal vez algunas respuestas;
podrían
emerger al contemplar una gota de rocío.
Imagínate...
¡al de una bella dama,
absorto, en los detalles de sus ojos!
Javier R. Cinacchi
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