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Mi alma se
duele por la ausencia de su componía,
más aún, si
me pregunto ¿con quién estará?
Las horas
transcurren en imágenes que solo logran
hacer más
sentida, en el corazón la distancia.
Y cuando
emerge la noche, ésta es más silenciosa...
¿Serán esta
vez mis sueños, de encuentros o de penas?
El manto del
día regresa y aun el amor desea,
el ansiado
acercamiento, de forma caprichosa.
Pareciera
que el tiempo se realentara en la espera...
Pero la
sonrisa se forma, al cruzarse las ansiosas miradas;
al rozarse
los cuerpos, fugitiva, escapa la anterior pena;
invade la
alegría, cuando escucho que me ama.
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Pero... ¡Qué
cruel es la tristeza, que antes llega!
Revolotean
pensamientos de que el último beso vendrá.
El volver a
pasar una vez más por la ausencia.
Esa,
que para el enamorado es un conocido poema.
Javier R. Cinacchi
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