Me detuve a mirar los ojos de una
paloma,
alejada se posaba inquieta.
Ella, es de tonos grises, y sus ojos oscuros resaltan;
éstos, se vuelven en brillo cuando el sol reflejan.
La paloma, observaba a su alrededor;
¿solo un poeta la contempla? Creo
que no.
Hasta que por un impulso interior, se elevó en vuelo;
me pregunto si me habrá mirado.
¿O solo fui para ella una sombra?
En realidad, me pregunto muchas cosas…
Respuesta certera para mí, no hay, porque nunca me hablará;
pero alguien, tal vez podría darme algunas respuestas.
Muchos podrán emitir una opinión,
pero a la mayoría de las cosas las envuelve incógnitas.
Y ella, seguirá siendo la palomita inquieta;
de ojos negros, caprichosa en misterios, con el sol que la hace
brillar.