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En las
paredes gastadas de mi casa,
en las
exteriores, sin terminación ni pintura,
en la del
costado que nunca fue revocada,
y en los
diez ladrillos que hace años faltan;
tal vez se
pueda comprender parte de mi,
quien en vez
de arreglarla está en su escribir.
Mi casa es
pequeña, rodeada por ventanas,
tres árboles
extienden sus ramas,
dos de
ellos, en parte la cobijan.
Está al
fondo de un terreno, alejada,
de los
autos, en los roncos sonidos de su pasar,
y más cerca
de las aves que cantan.
Si entras a
mi casa, observarás,
a la de
alguien que trabaja,
logrando
dinero que no le alcanza
para cambiar
las rotas cerámicas,
o pintar las
paredes de dañada pintura.
También
verás distinto arte adornándola,
confuso,
emergiendo entre las cosas.
(Lo que más
me atrae de una casa,
es su
biblioteca. Pero aún más,
el jardín.
Ese pedacito de naturaleza,
que algunos
buscamos disfrutar cada día.
Con árboles,
más variadas plantas;
y el pasto
sigiloso, que al piso, conquistar quiere.
Amplia la
visión del vivo cielo que nos envuelve,
y animalitos
que en todo parque están...) |
Pero en mi
casa, el jardín es un remolino
de verdes
entre grises, bañados,
por la luz y
las sombras, luchando,
para no
secarse por falta de riego.
Sospecho, me
sería bueno, se ralentizara el tiempo,
y yo fuera
menos vago y más rápido.
Aunque, si
solo me envuelvo
en todo lo
que tengo que hacer, mas mi trabajo,
dejando
entretenimiento, poemas, lecturas y versos,
ya no sería
el mismo, sino otro como aquellos,
que por
falta de tiempo abandonaron gustos y sueños.
Ni mi
casa, sería como lo es ahora, supongo.Javier R. Cinacchi
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