|
Padre e hijo, en diálogos
sueltos.
Tal vez, de un no saber qué
decir,
o un dejar vivir, o algo así.
Mas alguna que otra negación…
Mientras, pasan los años entre
ambos.
(El hijo:) "Voy a estudiar...
esto y lo otro..."
(El padre:) "Y... bueno..."
"Voy a renunciar, e intentar
otro trabajo..."
"Y... bueno..."
"Termino de estudiar... pero no
me dedicaré a eso..."
"Y... bueno..."
"Me fue mal, vuelvo con el
anterior trabajo... pero..."
"Y... bueno..."
"Me voy a comprar esto y lo
otro..."
"Y... bueno..."
"Me ofendí y cambio de
trabajo..."
"Y... bueno..."
"Che... si precisas te ayudo de
nuevo con tu trabajo..."
"¿Pero no te habías ofendido?
Bueno..."
"Me prestás dinero para el
supermercado..."
"Trabajá, que a mí me
cuesta..." (seguido de quejas.)
"Me voy a casar..."
"Y... bueno..."
"Voy a escribir un libro..."
"Y... bueno..."
"Al final no lo publiqué por el
contrato..."
"Y, claro..."
"Parece que ahora me voy a
dedicar a esto, otro..."
"Y... bueno..." |
Y por años se sucedieron
cambios,
como así también muchos "Y...
bueno...".
Junto a algunas otras
respuestas,
entre ellas algunos "no",
que no reproduzco por ser
previsible dialogo,
de parecidas y sencillas
respuestas.
Siendo siempre más los:
"Y... bueno..." que
otras acotaciones.
Un día, cuando ya el hijo,
tenía a su vez hijos, y unos...
treinta años, con claro rumbo
mas o menos fijo:
"¡Que haces viejo!" (Con
cariño.)
"Aquí, andando..."
"¡Tenés setenta años!"
"Parecería fue ayer. Como pasa
el tiempo..."
"Y... bueno..."
"No sabés... me enteré por la
radio... pasó..."
"Y... bueno..."
"Yo ahora, me la paso cuidando
mis perros..."
"Y... bueno..."
"No sabés... me enteré por la
televisión... pasó..."
"Y...
bueno..."Javier R. Cinacchi
|