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Comencé a
prestarle atención
y sus
palabras me resultaron bellas.
Luego vino
el análisis meticuloso,
las vi
admirables y perfectas.
¿De dónde
vino? ¿Qué es lo que desea?
¿Cómo puede
en breves dichos caber
tan inmensa
perfecta sabiduría?
Eran algunas
preguntas.
Sus actos a
todos maravillaban, no solo las palabras,
algunos
celosos deseaban no estuviera,
pero en su
grandeza tempestades calma.
Hasta que
por amor, su vida entrega.
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Es dañado
con odio, incitado por los que lo odian,
viene la
agonía, la tierra se estremece.
Pero Él dijo
que volvería;
así ocurrió,
venció a la muerte.
Sus
seguidores continúan con sus enseñanzas,
naciendo
entonces grupos que se reúnen y multiplican.
De esta
historia hay muchas respuestas,
en lo
mejor que he leído: La Biblia.
Javier R. Cinacchi
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