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Distintos amaneceres
Las aves cantan al amanecer,
amaneceres distintos que nacen.
Uno puede en el tiempo retener,
mientras las estrellas vuelven,
con su luz a resplandecer.
Al tiempo que el enamorado suspira,
ilusiones de encuentros y de besos.
El trabajador va a sus tareas
algunos, aun sin el mínimo deseo.
Hay días y días que uno vive,
quiera o no, bien o mal,
mientras en años se crece,
y se marcha hasta el final,
por las sendas que uno recorre,
en un ritmo singular.
Todo tiene su momento:
plenitud y escasez;
ganas y desánimos;
tristezas y goces.
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En las mañanas tardes y noches,
singulares y únicas todas.
Hay que intentar, para evitar reproches,
de perder alguna hermosa oportunidad
en multitud de amaneceres,
comenzando el día, para disfrutar.
Poder un gusto saborear
o contemplar una bella alba,
poder a alguien ayudar
o simplemente amar.
Un nuevo precioso día
que comenzamos a vivir,
no digamos que hay monotonía,
es fruto de la pereza este sentir.
Es bello el levantarse para luchar,
continuar, y amar con renovada fuerza.
Javier R. Cinacchi
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