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XVII
Cada uno vive hasta que se detiene
aunque sea respirando su resignación.
Vivir ya es desear, cambiar algo para bien,
algunos muertos, por esto, resucitan ardientes;
incluso varias veces, viviendo.
Mundo loco y colorido,
deseo seas eterno,
y no sea destruido.
Con guerras idiotas, provocados por tontas,
cabecitas locas, descontentas de la vida.
O buscando simplemente ellas, cumplan sus ideas.
Pudiendo manejar gentes, logran su fuerza.
El soldado nunca debiera,
pelear por injusta causa,
su guerra que sea esta:
tirar sus armas a la tierra.
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XVIII
Con una sonrisa contestarle,
a la vida, cuando haya tormenta,
y que el brazo no este débil,
para con amor seguir adelante.
Caerse y levantarse,
en un mundo de misterios;
hay que perseguir el logro
si se desea abrazarlo.
Sin amor la vida no existe,
sin amor no escribiría este poema,
no tendría razón de ser.
Sin amor en ti, no te quedes nunca.Javier R. Cinacchi
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