Poesía:

Un poeta y sus poesías

Por: Javier R. Cinacchi
"Poesias de la vida, libro 1"
Quinta edición

El poeta observaba a sus poemas
que como hijas a él lo miran.
Las ve frágiles e indefensas,
fácil presa de odios y desdichas.

Como león rugiente se levanta,
elevando su pendón entre pueblos.
El poeta acerca sus poemas a su pecho,
y con ellas se queda navegando entre los tiempos.

Pero ya han nacido de sus sentimientos,
no puede retenerlas más entre sus miedos;
deben vivir y crecer entre los muchos,
que contemplarán sus ojos y sus cuerpos.

El escritor las quiere llenar,
con su pequeña sabiduría,
que aprendió a los golpes,
muy acertados de la vida.

Las repleta de consejos y armadura,
enseñándoles a usar la espada
de la madura y oportuna palabra,
y las adorna con hermosura.

Y ellas, se van alejando de sus brazos,
algunas siguen juntas, otras solitarias,
en los distintos rumbos que le han tocado.
Él, siempre las recibe, con abrazo gozoso.

Recibiéndolas, con ellas conversa:
¿Cómo has estado mi escrita poesía?
- Bien, he hecho nacer una sonrisa.
El poeta, contesta con una lágrima.

A otra el poeta le dice:
¿Cómo has estado tú, poema protestante?
- Bien, le di fuerza a unos buenos hombres.
El poeta, orgulloso, la besa en la mejilla.

Llegando, otra en lloro, dice:
- Me han golpeado, despreciado y dicho fea.
El poeta: -Sé lo que sientes mi bella.
Y la abriga entre sus brazos de padre.

Y el poeta llora, ríe y se goza,
con sus poemas, su vida, las masas,
que él contempla con ojos de águila,
entre valles, ciudades y montañas.