Poesía:

Historia de rosas, parte I

Por: Javier R. Cinacchi
"Poesias de la vida, libro 1"
Quinta edición

Satisfecho, repleto de alegría,
deja escapar de sus labios,
Martín Ignacio, pequeñas sonrisas.
Mientras la tarde gris moría,
al tiempo que se aleja la amiga,
que le enseñó a ver en la vida
cómo recuperar la perdida dicha.

Ya sólo en su cuarto,
en la cama, cae cansado;
lo inesperado lo acompañará,
por un inolvidable sueño.
Afuera resuena la llovizna,
en el silencio de oscuro
viernes, de frío otoño.

Sueña el durmiente, sueña,
cobijado entre tibias mantas;
en medio de fantasías,
que nacen por su alma.
Hay cosas desconocidas,
aún delante de la cara,
aún en el aire que respiras...

Despertando en el sueño,
con ojos de mojado universo,
su reflejo está en un lago.
Observando a su lado,
la belleza se destaca,
en las formas de un cuerpo,
de mujer, llena de rosas.
Él va a su encuentro:
- ¿Estás vestida de rosas?

- Son las alegrías
con las que me visto,
todas recogidas,
de lo que he vivido,
en mí, conservadas.

-¿Alegrías de la dura vida?
- Sí, son bellas sonrisas,
en los labios de una amiga,
el ver volar mariposas,
y tomar del tiempo una miga,
para contemplar hermosas,
figuras que se pintan;

en la vida que se derrama en el mundo,
bajo el sol, las nubes y los astros,
sembrando hermosas flores, que junto,
haciéndome con ellas el fino manto,
que me guarda de la pena y el llanto,
mientras con mis delicados pies camino,
las sendas de la vida que recorro.

Hablaba Martín Ignacio con la mujer,
hermosa, vestida con manto de flores,
antes de que su ser se transporte.
Ojos brillosos de manchada luna,
en el bosque de vivos colores,
a lo lejos la pequeña laguna,
y en una rama, dos gorriones.