Era aquella una noche tan fría,
que las estrellas de manto gris se cubrían,
parecía que mi lastimado corazón no latía,
heridas de enojo y cortaduras heladas dañaban.
Sentado en inmensa y solitaria plaza,
un gato de brilloso negro, se acerca,
¿Acaso la vida, es simple espera,
de la muerte, que orgullosa llega?
si... tonteras pensaba,
al tiempo que un gato me miraba.
Mi fija mirada, junto a la de él se cruzó;
extendí mi mano, su pelo, electrizado;
no se porque me dio un escalofrió;
por temor, o porque era mi único amigo.
El cielo iluminase un segundo y el trueno se
escuchó;
casi sin tocar el suelo, el gato se alejó.
Vi a blanca paloma descender del oscuro cielo,
petrificado yo, ella se acercó,
se posó sobre mi hombro,
sentí el frió alejarse cuando me miró.
En pequeños ojos me pareció ver los míos,
sus alas extendió, parecía resplandecían.
Detrás de ella, grises oscuros y relámpagos,
a lo lejos se escuchó el llanto de una niña,
y parecía que la paloma hablarme quería.
Fue entonces que a una cansada voz escuché
-"¿Que es lo que te deprime en esta noche?"
Pareció el corazón en mi pecho ahogarse,
con voz temblorosa contesté:
-"¿Acaso no escuchas el hablar de la gente?
todos dicen en sus actos que el amor muere.
Oí un grito, la paloma se transformó en claveles,
su aroma intenso olía a la naturaleza fresca.
“¿Quien me habló? ¿y la paloma? ¿y estos
claveles?”
Me alejé por oscuras calles en la noche de mi
alma,
asustada humilde niña encontré.
-"¿Cual es tu nombre, hermosa niña?"
-"Mi nombre es Amor, mi apellido Ilusión"
-"¿Porqué estas aquí en esta noche extraña,
no has visto lo que en este mundo pasa?
el amor casi no existe, le dan muerte,
el desamor persigue y vence".
Un gato negro se le abalanzó de repente,
al instante en mi cama me encontré.
Asustado, nervioso y confundido me incorporé,
iba a escribir del amor en poesía cuando miré,
arriba de una silla aromáticos claveles.
Desfigurada la cara, al escuchar llanto de niña,
por la ventana una admirable paloma blanca,
en la esquina una pareja se besaba.
Sí, solo había vivido un sueño de mi cabeza loca.
Amaneció al fin… la noche terminó… comienza nuevo
día.
Y esa noche fue muy silenciosa,
era aquella una noche tan fría,
que las estrellas de negro manto se cubrían;
a lo lejos extraña paloma se veía.