Poesía:

Nacimiento de una flor

Por: Javier R. Cinacchi
"Poesias de la vida, libro 1"
Quinta edición

Con ojos de águila, a les gentes observa,
como lobo solitario por las calles deambula,
pero al asecho, no de matar, sino de cambiar.
Con ropas gastadas, pelo negro y profunda mirada,
camina y se estremecen las mañanas.
Desea curar al mundo del odio y tontera humana.

Con alas de ángeles palomas blancas revolotean a su paso,
no hay misterio o rincón por él desconocido,
pareciera que el viento le narra todos los secretos.
Pobre en maldad y dinero, rico en bondad y amor,
ríe de la maldad regalándole a pobres un destino,
pero la mayoría no lo comprenden en su corazón.

De burlas e ignorancia un día se halla atrapado,
con cadenas fuertemente es atado, sepultado;
juraron gentes no hablar de él, dejarlo en olvido.
Inevitable, aves nocturnas se enceguecen con el sol,
así, sobre rocas, tierra y piedras, nació una flor,
cubierta con espinas, color rojo oscuro.

Esta flor se expandió, y de colores se hizo.
Nació milagrosa del corazón de un valiente.
Hoy sus gajos crecen donde brilla el sol,
y al contemplarla, miradas se llenan de esplendor.
Su nombre es rosa, símbolo del amor,
una flor, el amor, espinas que matan,
al malvado error.