"Javier
necesito aliento";
dijo el
injusto y a Dios le prediqué.
"Javier
necesito aliento";
me dijo
el justo y de Dios también le hablé...
Pero
antes, mirándolo fijo a los ojos,
intente
brindarle comida:
Persevera como el río,
¡Y
alimenta tu caudal!
Crece de
apoco como árbol vivo,
que
aunque en invierno seco parezca,
por
dentro: no lo está y aun aguarda,
el calor
para extender nuevamente sus ramas.
Aunque
mil causas acometan,
para
dejar de luchar, piensa,
en el
motivo de tu felicidad;
cuando
tu logro hayas de alcanzar.
Extiende
tus ramas,
no te
quedes como árbol muerto,
que no
provoque el tiempo,
una
herida mortal.
Te digo:
¡Vete a triunfar!
(o al
menos a pensar el como.)
Y no
pierdas de apoco la fuerza
de tu
río, ni la meta del camino.