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No dejemos de
sernos dulces.
Menos suaves que
un beso,
de labios en sus
roses,
nunca seamos.
La llama se va
enfriando,
si en medio hay
hielo,
de palabras
ásperas,
que caprichosas
continúan.
En la aventura
de estar juntos,
es el amor el
que nos mantiene,
unidos,
avanzando en el tiempo,
estando felices.
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Sabe, que si no
doy respuesta,
a tu tornado,
con otro tornado,
que a su choque
vaya;
es porque
prefiero darte besos.
Javier R. Cinacchi
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