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Cuando el
amor está llamando,
desde
dentro, al que se ama,
es muy
difícil silenciarlo,
lo que se
quiere, no es callarlo.
Lo que se
quiere es ser amado.
Lagrimas
traviesas lo recuerdan,
con solo
pensarlo… ¡imagínalo!
¿Quién
podría
estar sin el amor?
Se puede
llegar a estar… seamos sinceros,
sin una
persona a la que se ama.
Pero estar
sin amor en el sentimiento,
es sentir
un vacío en el alma.
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Por ello
podría llorar solitario,
por un
simple gesto o comentario…
¡Imagínate, que al amor te dañen!
No me
avergüenza llorar por amor.
Me
apenaría, no poder llorar.
Soy
humano, no una piedra.
Estoy
vivo, y siento,
cuando el
amor está.
Javier R. Cinacchi
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