|
Me
pregunto cuántos secretos,
guarda confusa una flor.
En el tiempo va mostrando
su belleza, y su canto es sumado
al murmullo del sonido del viento;
a su paso que cantando va,
quieran o no oírlo,
haya o no oídos; cantando pasa.
Me pregunto cuántos secretos,
de palabras que he dicho claramente,
aun siguen siendo ignorados misterios,
de una flor.
He conocido bien a pocas flores,
y he intentado escuchar al viento,
sumando un pequeño canto en vez
de un silencio.
No sé si mi voz ha sido bella,
solo sé que he intentado un poco,
no estar desafinado, ni callar.
No me gusta ser un silencio.
|
¿Qué solo un poco he intentado?
¿Qué más podría habérseme
pedido?
¿Mucho?
Sospecho, nunca hubiera podido
ser eso.
Solo un canto… solo un canto…
Pero ¿Qué canto me pides?
¿Podré cambiar mi voz?
En Dios creo, en mi no.
Me conozco un poco,
y a ella le conozco un poco,
y es tan difícil el cambio…
Algo bueno: cantamos juntos.
Cantos, sin secretos ni
silencios,
conozco
a dos flores que así son.Javier R. Cinacchi
|